Mi camino de la ciencia al arte

Soy María Alejandra Echenique, ingeniero químico de profesión, por 10 años me dediqué a la banca hasta que un día decidí cambiarme al diseño de modas. Quienes  conocen mi trayectoria profesional siempre se sorprenden al ver las diferencias de cada profesión y me preguntan: ¿Qué tiene que ver la ingeniería con un banco y la moda? Mi respuesta es: todo, porque para mí la vida es el diseño que tú te propongas hacer cada día.

Vengo de una familia humilde, de padres trabajadores que hicieron su mejor esfuerzo por darle a sus hijas posibilidades de formarse en las mejores escuelas y universidades, marcándonos con una frase: no importa que quieras ser de mayor, lo importante es que para aquello que decidas hacer, te prepares, dediques y esfuerces en ser la mejor.

Pasión por la ciencia y banca

Durante la escuela desarrollé una pasión inmensa por los números y la ciencia. Podía pasar la noche sin dormir resolviendo problemas de matemáticas, química y física. Eso hizo que no tuviera dudas al momento de elegir mi carrera universitaria: ingeniería química. Mi mayor sorpresa fue que, aunque sí pase muchas horas sentada practicando y resolviendo problemas numéricos, gran parte de la carrera se desarollaba con prácticas de  laboratorios donde mezclábamos sustancias hasta convertirlas  en un producto final con características y condiciones diferentes a las que tenía cada elemento por sí solo. Toda esta experiencia formó las bases para después trabajar de manera metódica y cuidadosa, pues no podíamos llegar a estas prácticas sin haber investigado cada elemento, sus característica, posibles efectos, capacidad reactiva y acciones a tomar en caso de emergencia.

Después de la universidad, estudié un postgrado en Mercadeo y Negocios, y comencé a trabajar en uno de los mejores bancos de mi país. Por 10 años me dediqué a velar por la experiencia con los clientes a través de todos los canales y servicios. Durante esos años, aparte de diseñar todos los días, aprendí la importancia de trabajar orientado al cliente; conocerlo, entender sus patrones de consumo, anticiparme a sus necesidades y ofrecerle la mejor experiencia, entendiendo el valor de crear vínculos emocionales con ellos.

Inicios en  la moda

El haber trabajando en un banco me llevó a apasionarme por la moda, pues debía  vestir de manera elegante, representando el rol que manejaba en cada momento, Este empleo también me dio la oportunidad de viajar a Norteamérica, Europa y Asia,  lugares donde pude relacionarme con el arte de cada lugar y lo especial de cada cultura. Aprendí que  a pesar de las diferencias, hay puntos de coincidencia en todas las culturas, uno de ellos es el diseño de modas. En cada lugar que vistaba me enamoraba de los diseñadores locales y su arte.

Después de mi primer viaje a Nueva York, mis amigos supieron que algo en mi había cambiado cuando les pedí que me llevaran a comprar una máquina de coser. Estudié diseño de modas por tres años mientras seguía trabajando  en el banco y en la medida que avanzaba recibía más ánimo de mis profesores y amigos para que hiciera algo más, para que creara mi propia marca.

La terapia como herramienta de desarrollo

Luego de graduarme de diseñadora de modas, pasé por un tiempo en el que a pesar de los logros sentía un vacío constante y percibía que las cosas no me salían bien. Físicamente me sentía enferma, en el trabajo se estancaron las promociones, tenía problemas con mis amigos y me desesperaba buscando responsables externos de mi infelicidad y mis problemas.

En ese momento me vino a la mente la frase de mi padre: lo que decidas hacer va a ser bueno para ti siempre que te prepares, le dediques tiempo y lo practiques. Así me di cuenta que tenía que buscar ayuda, porque aunque  toda mi vida me preparé para ser una excelente profesional, no me había preparado para ser un ser humano capaz de tener relaciones sanas consigo misma y con el resto del mundo.

En un principio acudí a mis amigos, quienes me  orientaron y recomendaron literatura de autoayuda y superación personal. Después de leer mucho decidí prepararme y estudiar para el rol más importante de mi vida; ser una mujer que pudiera llevar relaciones sanas. Para ello tenía que comenzar con la primera relación que  tenemos, la relación con nosotros mismos.

Comencé a hacer terapia psicológica y eso dio un giro a mi vida. Fortaleció mi autoestima, y la confianza en mí misma, Me enseñó a reconocer mis capacidades, cuidarme, respetarme, entenderme y a poner límites sanos, también a comprender el rol y la importancia de la familia. Al comienzo  fue muy duro, sobre todo porque las personas a mi alrededor  no entendían mis cambios, Tuve que  empeñar toda mi fortaleza emocional y disciplina para mantener esos cambios en el tiempo.

Creando el MundoE&E

La confianza obtenida me ayudó a tomar decisiones importantes como salir de mi zona de confort para dedicarme al diseño de modas. Creé la marca MundoE&E dedicada a ofrecer líneas de vestir y accesorios en las áreas casual, ejecutiva y cocktail. Al comienzo afloraron todos mis miedos e inseguridades, pero el haber aprendido que todas las emociones te dan el impulso para tomar acciones y que al reconocerlas y aceptarlas tienes mejor disposición para enfrentar las situaciones de la mejor manera posible, me ayudó a disfrutar y apreciar cada experiencia.

Ser responsable de manejar una marca ha sido una experiencia extraordinaria para mí. Poder aplicar todos los conocimientos, de preparación, flujo del proceso creativo y  visión orientada al cliente han sido claves en el establecimiento y crecimiento de MundoE&E.

Fuente de inspiración

Mi fuente de inspiración viene de las emociones. Si se acelera mi corazón al ver una textura, forma o silueta, sé que debo profundizar en crear piezas que extiendan estas emociones a otras personas.

Quienes desarrollan cualquier rama artística han experimentado ese momento de emoción que se da cuando llega la inspiración creadora y ese deseo de querer materializar en ese mismo instante la idea o pieza, pero el llevar una empresa hace que tengas una serie de responsabilidades adicionales a la creación de tus piezas que requieren de tiempo y atención. Por todo esto, el  reto más grande hasta ahora ha sido poder organizar todas las ideas y planificar la atención de cada una en el tiempo para no perder el foco y poder cumplir con todas las responsabilidades asumidas.

Mis próximos proyectos están enfocados a seguir creciendo como persona, expandir MundoE&E en nuevas latitudes y crear nuevas líneas de vestir, una de ellas podría ser el diseño masculino.

En mi camino de la ciencia al arte el punto de coincidencia siempre ha sido el diseño. Mi  formación en ingeniería y mi experiencia en los negocios me dieron las bases metodológicas para darle estructura a mi lado artístico, pero el estudio que considero ha engranado todo fue el auto conocimiento y manejo emocional, que me ha permitido disfrutar el camino.

Todas estas experiencias me han hecho ver que la vida consiste en el manejo de las emociones que te lleva a tener relaciones sanas. La vida tiene altos y bajos pero no tienes por qué enfrentarlos solo,  hay un universo afuera dispuesto a apoyarte y sacar lo mejor de ti. Se puede vivir una vida plena, valorando lo que tenemos y trabajando por lo que queremos.

Podéis encontrar su trabajo en: www.mundoeye.com y en instagram @mundoeye

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