La amistad entre mujeres ha sido un tema pocas veces abordado en profundidad en la literatura y el cine. Debido al predominio de artistas masculinos en la escena se ha visto muchas veces malinterpretado, dándole un tratamiento superficial. Para muchas lectoras y espectadoras, esto se traduce en la falta de conexión real con los personajes y con la historia. Sin embargo, existen en la actualidad artistas que se han dado a la tarea de exponer esta relación única y singular: la amistad femenina.

 

La identificación, una necesidad latente

“Cuando empecé a escribir me pareció que no tenía sentido hacerlo. Katherine no podrá leerlo. Katherine ya no es mi rival. Estaba celosa de su escritura -la única de que haya estado celosa jamás-, en esta escritura yo veía, tal vez por celos, todos los rasgos de carácter que me desagradaban en ella. Nunca consideré lo suficiente su sufrimiento físico ni cuánto contribuyó a amargarla.” Escribiría en su diario Virginia Woolf refiriéndose a Katherine Mansfield, después de su muerte.

Woolf y Mansfield cultivaron una amistad, corta pero intensa y fructífera, marcada por la contradicción. Admiración y desagrado. Empatía y celos. Una relación marcada por la literatura y el éxito. Tan compleja como cualquier amistad profunda entablada entre dos mujeres.

Este tipo de amistades, complejas y no lineales, son la norma más que la excepción en el universo femenino. Parece entonces sorprendente que sea tan difícil encontrar plasmadas, en la tradición literaria y cinematográfica, relaciones de este tipo.

Hemos propagado una idea estereotipada y alejada de la realidad sobre la forma en que las mujeres nos relacionamos entre nosotras. Idea que ha sido perpetuada por varios hitos culturales de nuestro tiempo. Desde los cuentos de hadas, donde la bruja mala siempre es mujer y la princesa su víctima, hasta las mujeres empoderadas de Hollywood que tienen actitudes masculinas y se rodean exclusivamente de hombres.

El patrón dicta que las mujeres que establecen amistad dentro de su propio género corren el riesgo de que la envidia o los celos se interpongan entre ellas y las separe para siempre. Es cierto, la envidia y los celos comúnmente forman parte de la escena –como bien lo escribió Virginia Woolf en el fragmento antes mencionado. Pero la amistad femenina pasa más por la inspiración, comprensión, protección y el reto que trae consigo tener al lado a una persona que despierta todo la anterior. Por suerte, hay autoras que se han dedicado a exponer de manera exquisita, este tema tan complejo y poco abordado.

Podréis seguir leyendo este maravilloso artículo, con varios ejemplos de escritoras actuales, en la edición impresa de Musas Magazine.

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