Según La Real Academia de la Lengua Española, las ideas “son el primero y el más obvio de los actos del entendimiento”, y también “plan y disposición que se ordena en la fantasía para la formación de una obra”. Es decir, las ideas son el primer acto y motor para el génesis de cualquier creación, sea del índole que sea. Es, además, un proceso inherente a la condición humana, ya lo dijo Descartes: “Pienso, luego existo”. Sin pensar, un humano no es un ser que se diferencie del resto de las especies, sin su entendimiento y su creación de ideas, el humano es un ser nulo que no expone su creatividad ni su visión del mundo al resto.

Poner nuestro toque de creatividad a las cosas y a nuestra vida, nos define desde muy temprano. Si bien desde el colegio nos deberían potencian expresar nuestra creatividad, es una práctica que no deberíamos abandonar nunca. La creación tiene lugar en la mente de la persona, y luego se materializa en el mundo real, adoptando formas como: música, teatro, pintura, escultura, avance científico, literatura, un app, un edificio, una nueva fórmula económica o cualquier expresión de género humano. Estas creaciones le permiten al hombre expresar absolutamente todo lo que él desee, y lo que aún ni ha pensado transmitir.

Sin pensar, un humano no es un ser que se diferencie del resto de las especies, sin su entendimiento y su creación de ideas, el humano es un ser nulo que no expone su creatividad ni su visión del mundo al resto.

Pensemos en formas originales de creación o como grandes creadores llevaban a cabo su proceso creativo y el desarrollo de ideas. El genio Leonardo Da Vinci, además de pintor fue inventor, científico, arquitecto, botánico, y escritor entre otras cosas. Considerado el genio renacentista por excelencia, trazaba dibujos para estimular sus ideas, crear nuevas composiciones y encontrar perspectivas diferentes que nadie antes había usado. La mayoría lo conoce como pintor y poco saben que grandes inventos que hoy tenemos como el helicóptero, coche o submarino partieron de sus maravillosos dibujos y capacidad creadora.

Otro famoso creador, el arquitecto Le Corbusier, confesaba que la originalidad de sus creaciones se debía a su afán por lo novedoso. No concebía crear algo con las formas tradicionales de la arquitectura y ello se evidencia a lo largo de su obra. Prefería que la obra fuera innovadora y original, antes que que tuviera popularidad o fuera aceptada. Incluso llegó a decir que su Villa Fallet era “Horrible pero exenta de cualquier rutina arquitectónica”.

La creación y nuestra creatividad está poderosamente relacionada con la percepción e interpretación del mundo sensible que nos rodea, por ello si mantenemos abiertos nuestros sentidos y nuestra mente, la creación florecerá de manera natural y espontánea, pero también es necesario ejercitarla.

El ser humano razona, piensa, desarrolla ideas día a día. Somos unas máquinas de creación de ideas, si creemos en ellas y las concretamos trascenderemos de este mundo sensible a un plano superior, al Mundo de las Ideas.

 

Esta publicación es una versión resumida del artículo original que podréis encontrar en la edición impresa.

CompartirShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterPin on PinterestShare on LinkedIn