El mundo de las ideas es algo fascinante; desde que surge el pensamiento más simple, se dan tantas circunstancias diferentes en torno a ello que puede suceder desde un cambio aparentemente insignificante a la transformación de toda una sociedad. Sólo tenemos que echar un vistazo a la repercusión que tuvieron inventos como el ferrocarril, la luz o el teléfono, entre otros muchos ejemplos.

Al pensar en cine y en la creación, algo en mi cabeza me recordó directamente  La teoría del todo, dirigida por James Marsh. Esta película, desde mi punto de vista, pasó de puntillas por las taquillas españolas, a pesar de ser la interpretación más brillante del carismático Eddie Redmayne. El joven actor británico muestra todo su talento interpretativo metiéndose en la piel del conocido astrofísico Stephen Hawking.

Además de encomendarse a la ardua tarea de imitar la degeneración física del científico, Redmayne interpreta magistralmente cómo de un pensamiento, en principio descabellado o poco probable, puede surgir todo un aparato argumentativo y justificado, capaz de llevarle a lo más alto en el campo de la Astrofísica. Sin el tesón y la iniciativa que tuvo en su día, incluso con las trabas académicas e inevitablemente físicas que surgieron en su camino, Hawking no hubiese podido desarrollar una teoría tan ambiciosa y compleja como la que da nombre al filme.

Es curioso cómo la conferencia de un matemático o un momento cotidiano en la intimidad de su hogar activan estos resortes en el joven científico, algo que también se acentúa gracias a la colaboración de su profesor, quien le motiva y le insta a desarrollar de una manera material cada pensamiento que cruza su mente. Algo así daría a cualquier persona el empujón necesario para reproducir una idea

La inspiración a través de la banda sonora.

La pintora canadiense Agnes Martin dijo en una ocasión que la música es: “la forma más elevada del arte, ya que es completamente abstracta y aún así respondemos hasta ocho veces más a la música que a cualquier otra variante artística“, esto  expresa perfectamente el sentimiento que aflora en mí cuando conecto con la música. Para mí, la inspiración en esta cinta se halla tanto en la actitud y en la vida del hombre representado, como en otros tantos aspectos. Destacaría sobre todo la música que acompaña esta exquisita obra del séptimo arte; The Cinematic Orchestra es la encargada de que las ideas se transformen para acceder a nosotros a través de los sentidos. Además de esta parte musical, piezas clásicas de Wagner y la siempre exquisita música de mediados del siglo XX hacen que a uno las teorías físicas le resulten más llevaderas (si es que, como en mi caso, no es tu terreno).

Esa es otra característica de esta película: la capacidad de su banda sonora para emocionar y hacer que sintamos como nuestra una historia de amor, enfermedad, desamor e ideas; en definitiva, una historia sobre la vida.

Lo que destaca en el filme:

Hay ciertos momentos memorables, inspiradores y realmente estéticos en esta película que vale la pena tener en cuenta y destacar:

  • La inspiración que encuentra Hawking en el laboratorio de la Universidad donde otros científicos realizaron sus grandes descubrimientos, como J.J. Thompson y Ernest Rutherford.
  • Los debates sobre la confesión religiosa de Jane (Felicity Jones) y el ateísmo de Stephen (Eddie Redmayne).
  • El comienzo de la vida en común de la pareja, con la música (nuevamente) como fiel compañera de aventuras de los hechos reflejados en la película.
  • La manera positiva que tiene de afrontar sus nuevos e incipientes impedimentos físicos.
  • El momento ¨Piedad¨ en lo alto de la escalinata con su mejor amigo.
  • La paciencia, el tesón y la dedicación que muestra el protagonista a lo largo de toda la película.
  • El final, que no necesita palabras, es simplemente excepcional.

Espero que podáis disfrutar de esta película, que os pique la curiosidad y os decidáis a apreciar las pequeñas cosas que la hacen grande, o volver sobre ella si ya la habéis visto y observar con un punto de vista diferente cada plano, cada actuación y cada momento.

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