Mi nombre es Eduard Marcet, soy violinista y profesor. El violín es mi voz, el instrumento que me permite comunicarme conmigo mismo y con los que me escuchan más allá de las palabras.

Mi carrera musical se desarrolla por varios caminos. Mi objetivo es hacer la música de violín cercana a todo el mundo. Desarrollo diferentes proyectos multidisciplinares en los que conjugo la música con el teatro o la danza. Otro de mis objetivos es la enseñanza, estoy construyendo mi propio estudio en Ámsterdam donde imparto clases de violín a niños con el método Suzuki. También ayudo a músicos a mejorar su uso corporal y mental mientras tocan a través de la Técnica Alexander.

La calle como escuela

Desde muy joven, para ganar dinero extra, me dediqué a tocar en las calles. Eso casi se volvió un oficio en mis años de estudios en Ámsterdam. Esas actuaciones permitieron dejar de lado todos los complejos que a menudo los músicos nos creamos en el conservatorio por buscar perfeccionismo. La gente en la calle no se percata si tocas técnicamente perfecto, pero suelen agradecer la buena música que acompaña un café o una copa en las “románticas” terrazas de Ámsterdam. Esta experiencia me permitió hacer amigos y conseguir conciertos. A veces, una persona me pedía que fuera a tocar cuando le pedía la mano a su novia, o que tocara en la apertura de una exposición. Otra vez, por ejemplo, uno de los pianistas más famosos del panorama clásico estaba sentado en una terraza, y al terminar me dio una propina de 10 euros. Con el repertorio variado que tocaba en la calle grabé mi primer CD.

Los métodos Suzuki y Alexander

En Holanda decidí formarme como profesor de la Técnica Alexander. Esta técnica es un método con el cual se aprende a optimizar el uso del cuerpo. Puede ayudar a cualquier persona a mejorar el estado de su salud, a evitar tensiones innecesarias, mejorar la postura y tener una mente tranquila y enfocada. Es una gran herramienta para los músicos ya que nos ayuda a mejorar tanto el estado físico como mental beneficiando en especial la calidad de la interpretación musical. Tocar muchas horas un instrumento, especialmente el violín, puede causar problemas físicos cómo dolor de espalda, tendinitis o mentales (estrés, ansiedad, miedo al público o impaciencia para conseguir resultados). Usando este método he aprendido a tener herramientas de control físico y mental muy útiles tanto para mí como para ayudar a los músicos que asisten a mis clases y cursos.

El Dr.Suzuki descubrió que todos los niños pueden desarrollar el talento de tocar música de la misma forma que pueden hablar perfectamente sus lenguas maternas. Esta idea se opone a los métodos tradicionales que han categorizado los niños con o sin talento. Según este método, cualquier niño puede aprender el lenguaje musical si se rodea de este. La madre o el padre tienen un papel esencial en la educación ayudando a este a practicar en casa. Creo que lo más bonito del método es que los niños a parte de aprender a tocar música con gran calidad, también desarrollan cualidades cómo la sensibilidad, la disciplina, constancia y la interrelación con el otro.

Sitio web: www.eduardmarcet.com

 

Esta publicación es una versión resumida del artículo original que podréis encontrar en la edición impresa.

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