Conocí a Jeff Maday hace 14 años cuando trabajábamos juntos en una refinería en el sur de los Estados Unidos, cerca de Nueva Orleáns.  Yo acababa de mudarme de Aruba a ese país con mucho entusiasmo por la nueva experiencia que me esperaba.  Jeff era uno de mis nuevos compañeros de trabajo y su despacho quedaba justo frente del mío.  Con el tiempo nos hicimos muy buenos amigos y a pesar de los años, las muchas mudanzas de ambos a diferentes países y la distancia que nos ha separado, seguimos muy unidos y nos vemos cada vez que es posible.

Jeff, aparte de ser un brillante ingeniero, es también piloto y tiene una avioneta marca Luscombe del año 1948 que vuela en sus tiempos de ocio.  Recuerdo que una vez se aproximaba un huracán a Louisiana amenazando con causar daños mayores en la ciudad.  Las autoridades nos habían recomendado evacuar y él me preguntó: ¿Quieres ir conmigo a Florida en mi avioneta mientras esperamos que pase el huracán?  No acepté su oferta y escogí quedarme en Nueva Orleáns por no dejar sola a mi gata (o quizás por cobardía).  Me fui a otro país para comenzar otra aventura y pasaron un par de años antes de que pudiera volar con él por los cielos de la ciudad donde nos habíamos conocido. Fue un paseo inolvidable que me hizo arrepentirme de no haber escapado de aquel huracán en esa simpática “ave de metal”.

Muchas veces vemos el producto final del esfuerzo de alguien pero no sabemos la historia que hay detrás de alcanzar una meta.

Cuando pensamos en el primer número de Musas Magazine, el cual se enfoca en las ideas y la creación, se me ocurrió preguntarle a Jeff si quería escribir un artículo acerca de cómo materializó su sueño de volar.  Muchas veces vemos el producto final del esfuerzo de alguien pero no sabemos la historia que hay detrás de alcanzar una meta.  Jeff aceptó y nos regaló un artículo muy humano que cuenta la ilusión, frustraciones y sacrificios que tuvo que pasar antes de poder disfrutar de la sensación de volar su propia avioneta.  Al final de su artículo, Jeff nos dice que:  “aprender a volar tiene sus retos; sin embargo, la recompensa final bien vale los sacrificios”.  

El artículo completo aparecerá publicado en la primera edición de Musas Magazine.  En nuestra página web www.musasmagazine.com podréis leer una versión resumida de “Aprendiendo a volar”.

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